El nombre y marca registrada Sateña, viene de la castellanización del apellido materno del fundador: Martín Velázquez Sategna, quien nació en un pueblo mágico de Jalisco, pero de abuelos italianos de la zona de Turín. Sin embargo, siempre se consideró y se sigue considerando una empresa 100% mexicana.
Después de haber trabajado en varias empresas del ramo, el fundador, decidió iniciar su propio negocio en 1942, siendo su giro la fabricación de estructuras, maquinaria para minas, pipas para transporte de fluidos y tanques metálicos.
Durante muchos años, el concepto del negocio, fue el de utilizar el ingenio para resolver las necesidades de clientes que, acostumbrados a traer maquinaria y equipo del extranjero, vieron en el “Taller del Señor Sategna” una opción económica y rápida que les permitiera tener alternativas y soluciones. Es por eso que consideramos que ese “ingenio” debía seguir plasmado como característica importante de la empresa actual.
Aquellos años iniciales fueron heroicos por todas las adaptaciones, improvisaciones e ideas que se tuvieron que utilizar y además en donde se fue adquiriendo un reconocimiento y fama, por la seriedad y calidad en el trabajo, valores poco comunes en esa época, y que a la fecha nos caracterizan.





